Me gustas porque en ti nada es urgente.Tú no sabes lo que es la prisa o la impaciencia, ¿verdad? No se me ocurre en qué parte de tu cadencia podrían encajar.
Me gustas porque tú no sabes mi nombre, mi altura, mi peso, mi edad. Porque no te inmutas ante mis tragedias y así las limpias de gravedad. Qué arrogante. Y con razón.
Y ante ti se para el tiempo y a la misma vez lo contienes, con todas sus horas, días, años pasados y por llegar. Y así, mecido entre espuma, no me resulta tan vertiginoso, el tiempo. Parece incluso que todavía puedo pasearme un poco en él.
Y respirar(te).
Eres un poco como las canciones. Te absorbo hasta la última gota, abuso de tu permanencia... y aún así nunca te acabas.
¡Gracias, mar!







