28 de abril de 2010

Me gustas porque en ti nada es urgente.
Tú no sabes lo que es la prisa o la impaciencia, ¿verdad? No se me ocurre en qué parte de tu cadencia podrían encajar.

Me gustas porque tú no sabes mi nombre, mi altura, mi peso, mi edad. Porque no te inmutas ante mis tragedias y así las limpias de gravedad. Qué arrogante. Y con razón.

Y ante ti se para el tiempo y a la misma vez lo contienes, con todas sus horas, días, años pasados y por llegar. Y así, mecido entre espuma, no me resulta tan vertiginoso, el tiempo. Parece incluso que todavía puedo pasearme un poco en él.
Y respirar(te).

Eres un poco como las canciones. Te absorbo hasta la última gota, abuso de tu permanencia... y aún así nunca te acabas.
¡Gracias, mar!

26 de abril de 2010



I don't like you, but I love you
Seems that I'm always thinking of you
You treat me badly, I love you madly
You've really got a hold on me

I don't want you, but I need you
Don't want to kiss you, but I need to
You do me wrong now, my love is strong now
You've really got a hold on me

I love you and all I want you to do
Is just hold me, hold me, hold me, hold me

I want to leave you, don't want to stay here
Don't want to spend another day here
You do me wrong now, my love is strong now
You've really got a hold on me

I love you and all I want you to do
Is just hold me, hold me, hold me, hold me
Hold me, hold me, hold me...

17 de abril de 2010

Qué va. Cómo iba a tener miedo de volar hacia un mar tan azul. Hacia un cielo tan claro. Hacia un sol tan cálido.
¡Hacia mi casa!
Qué tonta he sido.
Nunca más lo olvides, Isa, que no es bueno conferir tanto poder a las personas. Consentir que le quiten el color al mar. Ni olvidar la fuerza de los que con palabras, sonrisas, abrazos o paseos te lo vuelven a pintar.

Es que, a veces, las cosas dan tantas vueltas, y tan deprisa, que una se marea.
Sobre todo al despegar.

30 de marzo de 2010

Un buen fin de semana de recargar (más) energías. De sol en Escocia, que ya es mucho decir.
Reencontrarme con ellos, caminar hasta no poder más y, después, aguantar todavía hasta la madrugada, me ha traído muchas cosas buenas. Y de eso se trata mi última recopilación.
Esquivar la lluvia y movernos con el sol de Glasgow a Edimburgo, y de vuelta. Y reírnos mucho y con muchas ganas. Y recordar lo que significa vivir lo que estoy viviendo y cuando lo estoy viviendo, en lugar de tener medio cuerpo y un corazón entero en otro tiempo y en otra ciudad.
Qué sensación de cambio, de recuperar(me).
Esta es otra de las cosas que me voy a meter en la maleta. Una de esas que no pesan nada pero llenan mucho. Por si acaso, para este nuevo viaje de vuelta que me tiene tan inquieta. Para que no me arranque las páginas que tengo escritas.
¡He decidido que esta tarde no me va a dar miedo volar!
***
for tomorrow may rain so I'll follow the sun

14 de marzo de 2010

Vuelvo a poner una foto mía.
Porque llega la primavera, y eso se nota en los colores, en el ánimo y hasta en las canciones.
Y porque vuelvo a ser la que manda, por fin, otra vez.
Y al final resulta que el invierno sí que se va a terminar. Claro que sí, qué tontería, ¿en qué estaría pensando?
Y aunque todo suene ahora un poco menos inocente, menos místico, quizá incluso menos bonito, suena más verdadero, con toda la luz de los días que se alargan y la calma de las noches de sueño profundo, por fin, y tranquilo.

23 de febrero de 2010

Hago recopilaciones. De canciones, por supuesto, pero también de cosas.
Momentos, sensaciones, palabras, olores, texturas. Y puede pasar que se me ordenen solas, de alguna manera. Entonces les hago hasta una portada, y lo más seguro es que acaben en la carpeta del coche (para los días de ventanillas abiertas y viento en el pelo y esas cosas). O puede que se me queden dando vueltas en la cabeza o fuera de ella: en las paredes, en las pisadas, en los árboles y en las paradas de autobús. Luego es normal que me cuesten tanto las mudanzas. Con tantas cosas desperdigadas por ahí, a saber dónde.


16 de febrero de 2010

Hay gente a la que le encanta hablar. Escucha lo justo para poder procesar los argumentos que le convencen, reformularlos y hacerlos suyos para, de ese modo, seguir teniendo razón. Normalmente, al cabo de un rato, queremos que esa gente se calle. Ya vale de repetir.
Hay gente que no dice nada, porque no quiere, no sabe, no se plantea, prefiere no pensar. Y entonces nos esforzamos por pincharles la burbuja, extraerles razonamientos y excusas, con lo que acabamos poniendo nuestras conclusiones en su boca para hacernos sentir bien, o mal, según el momento.


Porque no hay nada peor que la nada, el silencio, la mirada vacía, los puntos finales. Ojalá pudiera tener tu conciencia y tu estómago. No porque quiera estar vacía, como tú, sino por la salud física, más que nada. Y mental también, para qué negarlo.

Y como a ti ya no te lo voy a decir, se lo digo al blog, que poca gente lo lee ya.

Y las cosas que llegan cuando tienen que llegar. En febrero, por ejemplo:

Universal

24 de enero de 2010


The Brilliant Inventions Have You Changed
Justo lo que necesitaba

...isn't it worth it to remember who you are?

18 de enero de 2010

Infusión: A Moment of Calm: Camomile, Vanilla and Honey.
Gel de ducha: Soothing, with soothing orchid and lemongrass extracts.
Música: Soft Spot, de Clem Snide.
Luz apagada, funda nórdica, calefacción.
Y aún así, ahí sigue mi corazón pegando golpes, como si llamara a la puerta, como si dijera: "¡déjame salir, respirar un poco, que estoy harto de tener que soportar y procesar tus desventuras y descubrimientos...!"

Anda sí, sal un rato, que te dé el aire. Sal y tómate algo.

8 de enero de 2010

Ya no me gusta volar.
Al principio tenía gracia: era miedo mezclado con emoción (en que la emoción siempre ganaba, por supuesto).
Después el miedo desapareció y se transformó en una sensación de calma al estar sobre las nubes y de expectación ante lo que encontraría al otro lado. Todo positivo; esa absurda sensación de libertad.
Ahora el miedo ha vuelto, y con más fuerza. Y la emoción se ha convertido en pereza y desgana. La libertad, en la cárcel de mis movimientos.
Y los aeropuertos en nada más que nerviosismo, largas esperas y caras desconocidas.
Vuelvo a sentirme pequeña incluso entre mis cuatro paredes.