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23 de marzo de 2009


Justo antes de volver de Granada, hace ya dos años, encontré, por casualidad, este poema de Ángeles Mora (de la que nunca antes había oído hablar):
http://ladyst.blogspot.com/2007/07/maana-es-mi-ltimo-da-en-granada.html

Ahora he vuelto unos días de vacaciones y he encontrado, también por casualidad, este otro poema de la misma autora:

SIN NOMBRE
Atravesé aquella ciudad
buscando un sueño.

En ella viví -extraña-

y cada cuerpo que me crucé en la calle

era una letra
en mi libro de sombras.

Viví aquella ciudad
sintiendo su luz limpia,
el frío azul de un sol ajeno,
su cuchillo de aire,
retazos de palabras
con acento extranjero.

Ya sé que estamos solos,

que cada uno

es un cuaderno

aparte.


Atravesé aquella ciudad

queriendo hacerla mía

-te buscaba-.

Tracé en mi corazón
las rayas de sus calles,
los nombres de sus plazas.

Con la caligrafía de un niño

dibujaba sus árboles, sus fuentes,

en la página blanca, hasta cubrir el vértigo
de los ángulos vacíos de mi diario.

Durante un tiempo, sí,

atravesé aquella ciudad

sin encontrarte,

cruzándome contigo.


Demasiadas han sido las sensaciones que he tenido al volver a esa ciudad para escribirlas en un blog.
Veremos qué poema me estará esperando a la próxima vez...
(Nada ocurre por casualidad)

10 de diciembre de 2007

Cuando me fui a vivir a Granada (más asustada que un pajarito), un amigo me dijo que lo mejor de todo sería cuando empezara a reconocer los sitios como míos (el lugar donde prefieres comprar la fruta, el lugar en el que más te gusta tomar el café...). Sólo entonces sentiría la ciudad como mi casa.
Y es verdad. Como le dijo el zorro al Principito, necesitamos los ritos. Después, cuando pasa el tiempo, ya no puedes evitarlo, y todos los momentos, situaciones y personas con las que los has compartido quedan relacionados sin vuelta atrás.
A mí me pasa mucho. No sólo con los lugares, con todo. Momentos relacionados con personas: el mar, la nieve o un parque (otra vez el Principito; "por el color del trigo"). Situaciones relacionadas con canciones: veranos de Sunday Drivers, domingos de Clem Snide. Películas y temporadas. El frío, el olor de ciertas flores. El fuego de una chimenea.
Podría seguir y seguir y no acabaría nunca...
***
¿Y la foto? Pues que David Bowie me vale siempre para todas las situaciones.

30 de octubre de 2007

¿Que si echo de menos Granada?
Sí, claro que la echo de menos. Pero cuando me acuerdo de lo asustada que estaba por volver a Castellón, me doy cuenta una vez más de lo diferente que es todo a como era antes de irme.
Odio la facilidad con la que se establecen los roles y, sobre todo, la facilidad que tenemos todos para creérnoslos.

A veces me preocupo y, después, me enfado conmigo misma por haberme preocupado.
¿Acaso no es bueno hacer simplemente lo que te pide el cuerpo?
Tengo la mala costumbre de dar explicaciones cuando no me las piden.
A veces es como si me estuviera dando un respiro de años.

Estoy contenta por las personas que tengo ahora mismo a mi lado.
¡Y eso es mucho!

9 de julio de 2007

Mañana es mi último día en Granada.
Ya tengo el billete, pero esta vez sólo de ida.

El sábado por la mañana pronto, mis dos maletones y yo saldremos hacia el lugar del que vinimos. No estoy acostumbrada y se me hace raro.
No es mucho el tiempo que he pasado aquí en comparación con el que he vivido en Castellón. Pero el tiempo es subjetivo, siempre, como todo lo que hace dudar.

Hace poco, en las ventanas de los autobuses de Granada colgaban poemas de poetas latinoamericanos.
Este es uno de ellos, del que no me olvidé:

ELEGÍA Y POSTAL

No es fácil cambiar de casa,
de costumbres, de amigos,
de lunes, de balcón.
Pequeños ritos que nos fueron
haciendo como somos, nuestra vieja
taberna, cerveza
para dos.
Hay cosas que no arrastra el equipaje:
el cielo que levanta una persiana,
el olor a tabaco de un deseo,
los caminos trillados de nuestro corazón.
No es fácil deshacer las maletas un día
en otra lluvia,
cambiar sin más de luna,
de niebla, de periódico, de voces,
de ascensor.
Y salir a una calle que nunca has presentido,
con otros gorriones que ya
no te preguntan, otros gatos
que no saben tu nombre, otros besos
que no te ven venir.
No, no es fácil cambiar ahora de llaves.
(...)

De "Elegía y postales" 1994

Ángeles Mora

18 de junio de 2007


La verdad es que Granada es preciosa. No me canso de decirlo, ni de mirarla. Nunca me había encontrado con un "mito" tan real.
Ahora es extraño. Salgo a comprar champú y es como si tuviera que memorizar cada calle del recorrido, cada portal, cada bulto de esos adoquines que sí, hacen daño en los pies, pero merece la pena andarlos cada día.
Mirarla y mirarla para guardarla. Para guardar todo lo que me ha dado.

La imagen de esta foto es una de las vistas que más me gustan de Granada. Está tomada bajando de la Cuesta de los Chinos, con las casitas del Albaycín encuadradas entre dos salientes de roca.

6 de mayo de 2007

Una tarde de sol en un parque de Granada... ¡no tiene precio!

Y hay veces que no hay nada que apetezca más que, simplemente, tumbarse a disfrutarlo. Y que vivan los Sunday Drivers! Rainbows of colours fill the sky...

25 de septiembre de 2006


...y con él las mangas largas y las pocas ganas (todavía menos!) de salir del calorcito de la cama cuando suena el despertador. Miedo me da otro invierno en Granada, y sobre todo en una habitación como la mía, tan grande y con esas ventanas que imagino que dejarán pasar tanto frío como ruido.
Esta foto está tomada en el Carmen de los Mártires, al que llegamos Alberto y yo después de perdernos Realejo arriba (arriba y arriba...), y la verdad es que para encontrarse con esto merece la pena perderse (¡y cansarse!).
Y como homenaje por aquello del Planet, pongo aquí la constancia de la visita de estos dos chicos taaaan guapos...


...que ya han confesado que quieren quedarse en Granada! Por qué será...

25 de agosto de 2006


Últimamente no actualizo nada el blog... Están siendo unos días bastante moviditos, con muchas visitas y pocos descansos. Además, el despertador no perdona, y después de 8 horas delante del ordenador lo que menos piden los ojos es otra pantalla.
Y en fin, que el verano se está acabando, y qué raro pensar que este septiembre no tocará desempolvar carpetas y comprar bolis nuevos... No empezaré otro curso, con reencuentros y gente nueva. Es raro, es el primer año desde que tengo uso de razón en el que septiembre no es sinónimo de año nuevo.
Aunque, en realidad, año nuevo va a ser igualmente. Volverá la vida a Granada y por fin estaremos las cuatro integrantes del piso. Y, con un poco de suerte, cinco (¡miau!).
Aquí pongo una foto de una de esas visitas, y que sirva también como presentación oficial (bastante reducida) del nuevo piso, que aún no he puesto nada!
Y que it's friday (I'm in love) y entra airecito por la ventana...