Septiembre se cuela por las ventanas.Por las mías se asomó el domingo, a modo de anticipo, como avisando.
Mi sofá y yo dormíamos la siesta y nos despertó un airecillo fresco. Le reconocí en seguida porque olía a nuevo: a plástico de mochilas sin estrenar, a laminillas de madera de lápices recién afilados.
Como todos los septiembres.
Y sé que mañana me volveré a levantar a la misma hora, cogeré el mismo tren, haré el mismo trabajo, volveré a la misma casa y dormiré en la misma cama.
Pero de alguna manera, olerá a nuevo. Y aunque me niegue fervientemente a que se acabe el verano, tengo que admitir que eso sólo puede ser bueno.
Al fin y al cabo, yo misma me esperé a septiembre para aparecer, para ser nueva y conocer lo nuevo. En el mes nueve.
Ohhhhhh acá se viene la primavera!!!
ResponderBorrarNada como una nueva estación para renovarse!
me espera un semestre tormentoso, el blog en mi ventana para respirar y gritar un poco para sacar mis frustraciones...
ResponderBorrarQue viva el bicentenario, bueno, me interesa un poquillo.
Y sabes que serie empieza una nueva temporada en septiembre, verdad?
ResponderBorrar